Tizimín es una ciudad ubicada en la región litoral oriente al noreste del estado de Yucatán, en México; es la tercera ciudad en importancia del estado y la segunda con mayor número de habitantes. La ciudad es conocida a nivel nacional por su feria tradicional de Los Tres Reyes Magos que es celebrada a fines de diciembre y principios de enero, por lo que lleva el mote de "Ciudad de Reyes".
La palabra "Tizimín" significa tapir en el idioma maya. Durante la conquista española Tizimín se constituyó como ciudad colonial en 1544.
El clima es cálido y húmedo con temperaturas promedio de 25.8ºC. Calman los calores las brisas marinas y los vientos del Sur y del Oeste.
De acuerdo con los datos de las estaciones termopluviométricas se indica que la precipitación anual, durante 8 años, tuvo como promedio en Tizimín 1084 milímetros cúbicos.
Las lluvias orientales caen en la época de junio a octubre y son aprovechadas por los campesinos, ya que ellas riegan sus milpas. Lo mismo, cuando soplan los nortees caen aguaceros y constantes lloviznas.
Gran parte de los terrenos del municipio de tizimin puede decirse que constituía la región boscosa del Estado.
En algunas partes todavía hay una vegetación rica en maderas preciosas y tintóreas, donde predominan: el cedro, el jabin, el tzalam, el chacté, el bojom, el zapote y otras de muy buena calidad para ser utilizados en la industria maderera. Posee tierras fértiles susceptibles de producir toda clase de frutos de tierra cálida.
Su aspecto tropical, caliente y húmedo, fue malsano en épocas antiguas. En sus bosques todavía existen numerosos animales que están en vías de extinción, como son: la ardilla, el mono, el jabalí, el tigre, el tejon, la tuza, y numerosos reptiles y aves.
Entre los insectos es común encontrar la avispa mielera, el mosquito zancudo, el tábano y colonias enteras de la hormiga brava o arriera. En las costas del Cuyo hay abundancia de Flamencos y otras aves de mar. Hay un proyecto para llevar a cabo la instalación de un refugio de aves en la región.
La Fiesta de Tizimín, en honor a los Tres Santos Reyes Magos, calificada de “tradicional”, se compone de varias partes totalmente distintas entre sí, con diferentes significados, variadas ceremonias, diferentes gentes, pero íntimamente ligadas en torno a un sincretismo religioso que enlaza tres culturas, sin que se perdiera en lo esencial su sentido filosófico primitivo y su fundamental ubicación en el profundo oriente del estado de Yucatán.
Como celebración popular patronal que reúne anualmente a cientos de miles de peregrinos que llegan al santuario de la Epifanía del Señor, en el corazón mismo de la ciudad ganadera de Tizimín, La Fiesta de los Tres Santos Reyes conserva su sentido histórico como la oportunidad del encuentro con la naturaleza que procede de las creencias y la sabiduría de los mayas, en rituales auténticos de la cultura prehispánica y acata la transformación generacional que la convierte en un festejo moderno con sabor y aromas antiguos.
Asentada en el mismo altar de adoración de los nativos mayas y en el lugar donde se exponían antes de la Conquista de Yucatán por los españoles las representaciones en piedra de las deidades que ganaban presencia para el dios Hunab Kú, la Fiesta Patronal de Tizimín transitó en el tiempo con expresiones religiosas que conjugan dos grandes culturas que cimentaron como una sola los frailes franciscanos en el Oriente de Yucatán y las que derivan de la permanente renovación social de un pueblo que crece naturalmente en sentido contrario a sus raíces, pero sin abandonar la sabía que les entrega su identidad y que justifica su memoria histórica.
Con antecedentes que la presentan como una referencia milenaria que confirma testimonios del período posclásico y de la misma influencia de los mayas en otras tribus de la América prehispánica, la celebración.
De Tizimín, hoy con la marca indeleble de la Cruz que sembraron los españoles, conserva la esencia pese a su transformación y rescata su sentido popular como el punto de esperanza para miles de peregrinos que acuden a dejar ofrendas y refrendar con la ruda y el algarrobo los aromas y creencias de los mayas antiguos.
De las grandes procesiones que propiciaron la advocación franciscana en testimonio al pasaje bíblico que concedió su sentido universal a la Iglesia Católica, pasando por las ruedas de las carretas y el golpe de ,los vagones en la riel del tren, la Fiesta de los Tres Reyes hoy convoca a miles de devotos visitantes a un encuentro donde la fe confunde colores, condiciones sociales y inteligencias, para volver en el tiempo a la unción de yerbas aromáticas y recoger los sonidos abovedados del templo franciscano que los españoles construyeron como referencia de origen de Tizimín.
La Fiesta de Reyes que abrió en la sede de un espacio de nativos una tradición que nace de una iniciativa ecuménica en Roma, cuando el papa Gregorio recomienda no destruir los ídolos paganos en el proceso de la conversión a la Cruz, sino retirarlos de la vista de los creyentes y luego reaparecerlos con nombres cristianos, es un evento religioso que se repite en su contenido histórico y se enriquece en su propuesta como celebración social, desde los mismos sitios originales que le dieron sentido a un encuentro cultural de mayas, españoles y mestizos y con diferentes manifestaciones festivas que son esencia del único festejo patronal que se organiza para los visitantes y refiere la generosidad de compartir la fe en tres imágenes que se consideran milagrosas.
La edición 2009 de la Fiesta de Reyes, retomó su compromiso con la organización de su Feria Popular en el mismo entorno del templo franciscano de la Epifanía del Señor, en el corazón de Tizimín y refrenda la vocación productiva de este municipio como eje regional en la actividad agropecuaria con su Feria Ganadera y se enriquece con manifestaciones tradicionales como los gremios, las corridas de toros, las vaquerías, los bailes populares y la expresión actual cultural de sus valores musicales, artísticos y su celebración mestiza.
Es importante puntualizar que la Fiesta de los Tres Reyes, con más de 400 años de historia de acuerdo a la referencia que hace el fraile Andrés Avendaño y Loyola, quien señala “Al día siguiente, que fue el de los Santos Reyes, a 6 de enero de 1596, dije misa que oyó el Ejército y después de la cual salimos al pueblo de Chum estí de la tierra de los Cehachez”, producto del sincretismo religioso de la conversión a la Cruz, se ha enriquecido a través de los años y hoy se manifiesta en lo profano con dos ferias y una tradición especial que conjuga lo maya con lo español.
La primera feria tradicional, de origen popular y en torno al misterio de la advocación de la iglesia de la Epifanía del Señor, nace en función de la misma presencia de los peregrinos en el templo que construyeron los frailes franciscanos en el encuentro de las tres aldeas que le dieron condición sagrado al sitio de Tizimín y donde se adoraban a los representantes del dios Hunab Kú en el sentido fonético de las piedras del pueblo maya como lo eran Yum Chac (señor de la lluvia), Yum Kaax (señor del campo) y Yum Ik (señor del aire).
Allí mismo, en el lugar donde los franciscanos construyeron la escalinata de acceso a su templo con corredores de tronera y referencias de la influencia morisca, donde se ubicaban las piedras que propiciaron grandes procesiones de los mayas en la búsqueda del sitio del animal totémico de Hunab Kú (el tapir), se validó la segunda certificación del espacio sagrado del corazón de lo que es hoy la ciudad ganadera, sede de grandes peregrinaciones que ratificaron, en la época contemporánea, la condición de santuario del complejo franciscano.
La segunda feria de Tizimín, derivó de su vocación productiva y de la misma identidad misteriosa que los mayas adoraban en función de la productividad de sus tierras, con la primera exposición ganadera, montada en 1956 en su primera propuesta de mejoramiento genético de ganado vacuno en la Plaza de la Valencia y que desde 1962 ocupó como sede la Posta Zootécnica del norte de la ciudad, hasta la construcción del llamado Recinto de Feria hace escasos cuatro años.
Agradecemos las atenciones y facilidades otorgadas por el C. Hernán Ruz Gonzalez